FLASH DE NOVEDADES:

Citas de Heinrich Heine: "Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañía" █ "Los sabios emiten ideas nuevas; los necios las expanden". █ "La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca". █ "Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres". █ "Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión."

Ciudadanos de Babia

10.11.09

La obsesión de Umberto Eco

¿Por qué obsesionan tanto al ser humano las listas o enumeraciones? Esta es la pregunta que trata de contestar Umberto Eco en El vértigo de las listas (Lumen). El intelectual y escritor italiano ha realizado una exhaustiva investigación sobre este tema a través de su registro en la literatura y el arte. Desde Homero hasta Thomas Pynchon pasando por James Joyce, y desde la reproducción del Escudo de Aquiles, de finales del siglo V antes de Cristo, hasta obras de Andy Warhol, pasando por Gustav Klimt y Paul Rubens. Un asunto, el de las listas, que suele gustar a casi todas las personas como se puede ver en el adelanto exclusivo que hace hoy Babelia en ELPAIS.com. El libro llegará a las librerías este miércoles.

El secreto de esta obsesión de Umberto Eco lo desvela él mismo en la primera página del volumen, en el prólogo: "El que lea mis novelas verá que en ellas abundan las listas, y los orígenes de esta predilección son dos, ambos se remontan a mis estudios juveniles: algunos textos medievales y muchos textos de Joyce (no hay que olvidar la influencia de los ritos y textos medievales en la formación del joven Joyce). Ahora bien, entre las letanías y la lista de cosas que contiene el cajón de la cocina de Leopold Bloom en el penúltimo capítulo del Ulises transcurren muchos siglos, como transcurren también entre las listas medievales y el modelo de lista por excelencia, es decir, el catálogo de las naves de la Iliada de Homero, de la que parte este libro".

Después de esta revelación, el autor de libros como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault despliega su sabiduría a través de 21 capítulos. Entre ellos La lista o el elenco (cuyo extracto es el que avanza hoy Babelia en la edición digital de este periódico), La lista visual, Listas de lugares, Colecciones y tesoros, La enumeración caótica o Intercambio entre lista práctica y lista poética.

Este libro reproduce el mismo esquema de otros dos suyos: Historia de la belleza e Historia de la fealdad (ambos en Lumen). Es decir, una reflexión de Eco sobre el tema abordado y abundantes ejemplos de textos literarios, todo ello acompañado de reproducciones de cuadros, fotografías o esculturas, lo cual permite una doble lectura sobre el asunto. Un capítulo inquietante es el titulado Lo indecible dedicado a creencias de dioses, ángeles y demonios y los mil nombres que reciben. Mientras el primer nombre de ángeles es Abdizuel y el último es Zymeloz; el de los demonios empieza con Aamon y termina con Zepar. Porque ni dioses ni demonios se han salvado de las enumeraciones y pronunciaciones en alto o en susurro.

3 comentarios:

Javier de León dijo...

Buenos días, por favor te rogaría que subieras esa foto a tu blog ya que de lo contrario, enlazándola desde nuestra web estás haciendo hotlink, o sea, usando nuestro ancho de banda y el hosting se reciente.

Gracias, y un gran artículo.

Teodoro dijo...

Jaime:

Leo con interés la reseña del que promete ser un gran texto, tal y como nos tiene acostumbrados Eco. Será preciso leerlo para poder decir algo de él, para poder decir algo de como el autor da cuenta y razón de esta indiscutible tendencia humana que consiste en enumerar, es decir, poner número o listar de tantas y tantas cosas. El listar en mi modo de entender esto habría que relacionarlo con otra tendencia con la que creo que se relaciona íntimamente. Me refiero al afán inconsumible de clasificar, establecer taxonomías.

Entiendo que la enumeración y la clasificación son dos instrumentos privilegiados de los que se han servido los seres humanos para ordenar el mundo y a partir de ahí intentar entenderlo. En cuanto a lo primero se trataría de algo que podría estar comprendido en una tendencia que se emparenta con la contabilidad, el arqueo, el echar cuenta. Es la más primitiva y fundamental forma de saber lo que tenemos, aquello con lo que contamos, y nunca mejor dicho. Luego viene a suceder que no hay enumeración que podamos considerar completa y así nos pasa que la enumeración pretendidamente exhaustiva no deja de tener elementos a incorporar. En realidad nos enfrentamos al problema del sinnumero, de lo ilimitado, de lo infinito. Accedemos así, con la necesaria humildad, a la comprensión no de la realidad sino de sus multiplicidades inagotables, de una riqueza que apenas si la razón puede llegar a meramente intuir.

El afán clasificatorio se encuentra pronto con su fracaso, a menos que razonablemente entendamos que toda clasificación es una impostura, algo meramente utilitario para entendernos pero que difícilmente podríamos identificar con un riguroso mapa de la misma realidad, del mundo y sus criaturas.

Es así que de continuo andamos desbordados y no con menos ahínco queremos meter la realidad en su redil, pero ella no se deja se escabulle. El trabajo de la imaginación consiste en destejer la optimista idea de que este mundo, lo que llamamos realidad, puede enumerarse y clasificarse, puede ser controlado y entendido. Me temo que no.

Gracias Jaime.

Jaime López dijo...

Sin duda Eco vuelve a regalarnos un gran libro. Una de sus obsesiones desde muy temprana edad como autor, aquí, estudiada y documentada rigurosamente como nos tiene a costumbrados en sus obras.

Muy interesante tu exposición, Teodoro. Gracias por plasmarla aquí.

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