21.11.09

Brahms - Sinfonía No.3 - Poco Allegretto




A Juana Campos Madrona -In Memoriam-

20.11.09

¿Quién leerá mis versos?

Quem sabe quem os lerá?

Quem sabe a que maôs irâo?

Alberto Caeiro, O guardador de rebanhos


¿Qué será de mis versos? ¿Quién los leerá?

Pronto me iré, y así será, y me iré ¿y qué pasa?

Me he resignado a irme, como me resigno

a los dolores de la tendinitis, a los cólicos

que arquean el cuerpo y a la mala circulación.

Qué importan las novelas, los cuentos,

las crónicas o ensayos ¿pero mis versos?

Si en el futuro alguien los lee, tal vez perciba

que los escribí con la llama del sol en la hoguera del mediodía

sobre los girasoles, con los matices múltiples

del púrpura y del violeta en la disminución del crepúsculo,

con el grito doloroso del tigre lanceado

en el momento de fallar la red,

con gotas de sangre del pecho de las golondrinas

que no lograron completar el vuelo.


MARCO ANTONIO CAMPOS. Méjico, D.F., 1949. Es poeta, narrador, ensayista y traductor. Ha publicado los libros de poesía: Muertos y disfraces (1974), Una seña en la sepultura (1978), Monólogos (1985), La ceniza en la frente (1979), Los adioses del forastero (1996), Viernes en Jerusalén (2005), y reunió su obra completa en El forastero en la tierra (1970-2004). Se ha dedicado a la traducción de poetas como Artaud, Baudelaire, Lapointe, Rimbaud y Ungaretti, entre otros. Ha obtenido los premios mejicanos Xavier Villaurrutia (1992) y Nezahualcóyotl (2005), y los españoles Casa de América (2005), el Premio del Tren Antonio Machado y, recientemente, el Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla”.

18.11.09

Revista FULL TÀNIT nº4



Revista FULL TÀNIT
Publicación literária de Sant Andreu de la Barca (BARCELONA)


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16.11.09

El Club de los Poetas Muertos: Oh, capitán, mi capitán



TITULO ORIGINAL Dead Poets Society
AÑO 1989
DURACIÓN 124 min.
PAÍS [Estados Unidos]
DIRECTOR Peter Weir
GUIÓN Tom Schulman
MÚSICA Maurice Jarre
FOTOGRAFÍA John Seale
REPARTO Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Gale Hansen, James Waterson, Allelon Ruggiero, Lara Flynn Boyle
PRODUCTORA Touchstone Pictures / Silver Screen Partners IV

14.11.09

11è Certamen literari de poesia i relat curt



Cuentos anónimos: Las fantasias de una abeja




Cuento hindú

12.11.09

Romance del enamorado y la Muerte

Un sueño soñaba anoche soñito del alma mía,
soñaba con mis amores, que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca, muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante: la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!
—Un día no puede ser, una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía;
ya se va para la calle, en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio, mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando, junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare, mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe; la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.

Anónimo

11.11.09

El Club de los Poetas Muertos: Camina a tu aire

10.11.09

La obsesión de Umberto Eco

¿Por qué obsesionan tanto al ser humano las listas o enumeraciones? Esta es la pregunta que trata de contestar Umberto Eco en El vértigo de las listas (Lumen). El intelectual y escritor italiano ha realizado una exhaustiva investigación sobre este tema a través de su registro en la literatura y el arte. Desde Homero hasta Thomas Pynchon pasando por James Joyce, y desde la reproducción del Escudo de Aquiles, de finales del siglo V antes de Cristo, hasta obras de Andy Warhol, pasando por Gustav Klimt y Paul Rubens. Un asunto, el de las listas, que suele gustar a casi todas las personas como se puede ver en el adelanto exclusivo que hace hoy Babelia en ELPAIS.com. El libro llegará a las librerías este miércoles.

El secreto de esta obsesión de Umberto Eco lo desvela él mismo en la primera página del volumen, en el prólogo: "El que lea mis novelas verá que en ellas abundan las listas, y los orígenes de esta predilección son dos, ambos se remontan a mis estudios juveniles: algunos textos medievales y muchos textos de Joyce (no hay que olvidar la influencia de los ritos y textos medievales en la formación del joven Joyce). Ahora bien, entre las letanías y la lista de cosas que contiene el cajón de la cocina de Leopold Bloom en el penúltimo capítulo del Ulises transcurren muchos siglos, como transcurren también entre las listas medievales y el modelo de lista por excelencia, es decir, el catálogo de las naves de la Iliada de Homero, de la que parte este libro".

Después de esta revelación, el autor de libros como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault despliega su sabiduría a través de 21 capítulos. Entre ellos La lista o el elenco (cuyo extracto es el que avanza hoy Babelia en la edición digital de este periódico), La lista visual, Listas de lugares, Colecciones y tesoros, La enumeración caótica o Intercambio entre lista práctica y lista poética.

Este libro reproduce el mismo esquema de otros dos suyos: Historia de la belleza e Historia de la fealdad (ambos en Lumen). Es decir, una reflexión de Eco sobre el tema abordado y abundantes ejemplos de textos literarios, todo ello acompañado de reproducciones de cuadros, fotografías o esculturas, lo cual permite una doble lectura sobre el asunto. Un capítulo inquietante es el titulado Lo indecible dedicado a creencias de dioses, ángeles y demonios y los mil nombres que reciben. Mientras el primer nombre de ángeles es Abdizuel y el último es Zymeloz; el de los demonios empieza con Aamon y termina con Zepar. Porque ni dioses ni demonios se han salvado de las enumeraciones y pronunciaciones en alto o en susurro.

8.11.09

Cuentos anónimos - Amigos

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.

El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

"Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro".

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

"Hoy mi mejor amigo me salvó la vida".

Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió:

-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

FIN

Anónimo árabe