3.7.09

Hoy hubiera sido el cumpleaños de Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 3 de julio de 1888–Buenos Aires, 13 de enero de 1963) fue un escritor vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914 o Novecentismo, e inventor del género literario conocido como greguería.
Biografía

Hijo de un notable jurista, publicó su primer libro a los diecisiete años y terminó Derecho a los veintiuno, si bien no llegó a ejercer la profesión: el afán literario le absorbió. Empezó su carrera literaria en el periodismo, donde destacó por su carácter original, ejerciendo una rebelión imaginativa y nihilista contra una sociedad anquilosada, burguesa y sin expectativas. Procuró, en la revista Prometeo, que servía a los intereses políticos de su padre, renovar el panorama literario español bebiendo fundamentalmente de la literatura finisecular francesa e inglesa. Estuvo ligado sentimentalmente a la también escritora y periodista Carmen de Burgos, Colombine. Realizó con ella varios viajes por Europa, visitando París —ciudad a la que ya había viajado al acabar el bachillerato—, Londres, Nápoles, Lisboa... Funda —nada más empezar la primera Guerra Mundial— la tertulia de Pombo en un antiguo café y botillería de la calle de Carretas (un célebre cuadro de José Gutiérrez Solana la inmortalizó). Durante años, los sábados por la noche la Sagrada Cripta de Pombo recogió lo más significativo de la intelectualidad europea.

Escritor de personalidad muy acusada y de una vastísima obra, su creación más significada y reconocida es la greguería, que ejerció una enorme influencia en los creadores de su tiempo y, especialmente, en los poetas de la generación del 27. Él mismo aventuró una definición para entenderla: «humorismo + metáfora = greguería». Un ejemplo: «La Zeta es un siete que oye misa», pero también este otro: «Nuestros gusanos no serán mariposas». Fue importante su papel como vehículo de entrada en España de las vanguardias no sólo —ni fundamentalmente— literarias, a pesar de que ni su persona ni su obra pueden realmente calificarse de vanguardistas. Podemos seguir su obra periodística anterior a la Guerra Civil Española en La Tribuna, El Liberal, El Sol y La Voz. Su obra literaria se encuentra en casi todas las revistas del momento, desde las minoritarias y efímeras hasta Revista de Occidente, La Gaceta Literaria o Cruz y Raya. Los años veinte son los años del reconocimiento internacional de Ramón, vive en El Ventanal, el chalet que se construyó en Estoril con Carmen de Burgos, en Nápoles y vuelta a Madrid; en París, en Le Cirque d'Hiver da una conferencia subido a lomos de un elefante; en El Circo Americano de Madrid lee su conferencia rollo de papel sentado en un trapecio elevado sobre la pista.

Dueño de sus recursos literarios, se desborda en las conferencias, y cuando habla de los faroles un ciego se le acerca al término de la misma para decirle que gracias a él «ha podido verlos». En otras ocasiones no tiene tanto éxito, como durante el Concurso de Cante Jondo de Granada cuando, uno de sus oyentes, señalándole con una pistola, le comenta al espectador que tenía al lado: «¿Qué?... ¿Le mato ya?» Fue uno de los tres miembros extranjeros de la Academia Francesa del Humor junto Charles Chaplin y Pitigrilli. Valéry Larbaud introduce la greguería (échantillons) en Francia. Puede criticarse el exceso de su producción greguerística; pero como decía Jorge Guillén (Automoribundia, capítulo LI): «Cierto, a Ramón, en cuanto abre la boca, se le cae una greguería; prueba de que esto constituye, más que un género literario, la manera espontánea y elemental de sucederse la actividad normal e ininterrumpida de su humor».
Busto en bronce de Gómez de la Serna, por Enrique Pérez Comendador. Detalle del monumento al escritor en Madrid (1972).

Ramón nos ha dejado una dilatada obra: teatro, sobre todo en su primera época, un teatro íntimo, de desahogo personal; ensayo sobre sus temas más personales: El Rastro, Morbideces, Tapices, Senos, El Circo, Pombo; greguerías, miles de ellas repartidas en libros, revistas y diarios; relato corto: Caprichos, Disparates, Gollerías; novela corta, fundamentalmente en revistas y en colecciones populares: La Roja, La malicia de las acacias, El turco de los nardos, La hiperestésica; novela larga: El doctor inverosímil, La quinta de Palmyra, El chalet de las rosas, El torero Caracho, La mujer de ámbar, Gran Hotel, Cinelandia, La Nardo, El novelista, Las tres gracias, Piso bajo; biografía: Goya, Azorín, El Greco, Mi tía Carolina Coronado, Efigies, Retratos contemporáneos, Nuevos retratos contemporáneos, Solana, Quevedo, Lope viviente, Valle-Inclán; más teatro: Los medios seres, Escaleras; y lo que podríamos llamar literatura autobiográfica: El libro mudo, Automoribundia, Diario Póstumo, Cartas a las golondrinas, Cartas a mí mismo... Las ciudades: Madrid, visto o recordado, siempre presente en su obra. París, el punto de atracción del nuevo siglo. Nápoles, la luz del atardecer. Lisboa, como al final del tren de Europa, al final del todo: tranquilidad. Buenos Aires, los años con Luisa Sofovich.

El estallido de la Guerra Civil Española sorprende a Gómez de la Serna en Madrid. Figura entre los fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Pese a ello, en agosto decide marchar con Luisa Sofovich a Buenos Aires, con el pretexto de asistir al congreso internacional del PEN Club. Terminó decantándose por el bando «nacional», manifestando su apoyo a la sublevación mediante un documento junto con otros escritores, además de entregar una suma cuantiosa de dinero para financiar armas al servicio de los nacionales [cita requerida]. Su casa madrileña fue saqueada, desapareciendo todas sus pertenencias. La tertulia de Pombo de Solana es trasladado al Museo del Prado, que en 1939 lo devolvería al café.

Murió en 1963 en Buenos Aires, después de pasar varios años gravemente enfermo. El 23 de enero sus restos llegaron a Madrid, donde permanece enterrado en el Panteón de hombres ilustres de la Sacramental de San Justo, junto a la tumba de Mariano José de Larra. En Buenos Aires, una placa recuerda el lugar donde habitara, en la calle Hipólito Yrigoyen al 1900, en el barrio de Balvanera.

Su casa natal se conserva en la calle Guillermo Roland, una calle del Madrid viejo, próxima al Palacio Real, al Senado, al Teatro Real o a la Puerta del Sol.
Obra
«Ramón», como le gustaba que le llamaran, escribió un centenar de libros, la gran mayoría traducidos en todos los idiomas principales. Divulgó las vanguardias europeas desde su concurrida tertulia, en el café de Pombo, inmortalizada por su amigo el pintor y escritor expresionista José Gutiérrez Solana. Escribió especialmente biografías donde el personaje reseñado era en realidad una excusa para la divagación y la acumulación de anécdotas verdaderas o inventadas. Cultivó un teatro muy innovador, cercano a la estética surrealista, cuyo mejor exponente es Los medios seres, que llegó a representarse pero no fue entendida por el público madrileño, poco habituado a las extravagancias vanguardistas. También sintió interés por el madrileñismo castizo y encontró una forma de renovar el costumbrismo que se había utilizado en su descripción en la metáfora del mercadillo de Madrid, al que dedicó su libro El Rastro, donde los objetos infortunados y abandonados son salvados por su evocación lírica. De su extensa producción literaria, más de cien títulos entre novelas, ensayos, biografías y teatro, lo más destacable es la introducción de las vanguardias europeas en España (su libro Ismos, por ejemplo, que introdujo un nuevo vocablo en el diccionario castellano) y la invención de un género literario nuevo: la greguerías. Ésta es una sentencia ingeniosa y en general breve que surge de un choque casual entre el pensamiento y la realidad. El propio inventor la define esquemáticamente del siguiente modo: «Humorismo + metáfora = Greguería». La imagen en que se basa la greguería puede surgir de forma espontánea, pero su formulación lingüística es muy elaborada, pues ha de recoger sintética, ingeniosa y humorísticamente la idea que se quiere transmitir. El efecto sorpresivo se obtiene a través de: 1. La asociación visual de dos imágenes: «La luna es el ojo de buey del barco de la noche». 2. La inversión de una relación lógica: «El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos». 3. La asociación libre de conceptos ligados: «El par de huevos que nos tomamos parece que son gemelos, y no son ni primos terceros». 4. La asociación libre de conceptos contrapuestos: «Lo más importante de la vida es no haber muerto». Monumento a Gómez de la Serna en los Jardines de Las Vistillas de Madrid (E. Pérez, 1972). Gómez de la Serna dedicó, a lo largo de su vida numerosos libros a este nuevo género, que cultivaba asiduamente en secciones fijas de los periódicos y lo consagraría como uno de los escritores más conocidos de las letras españolas: Greguerías (1917),Flor de greguerías (1933), Total de greguerías (1955), etc. Este género, de hecho, sirvió para renovar la anquilosada idea de la metáfora y de la imagen poética que poseía la estética literaria española y anticipó el Surrealismo. Su carácter crítico y sarcástico se ve reflejado en las novelas y relatos breves, en especial en obras como El Chalet de las rosas (1923), análisis de la psicología criminal; El torero Caracho (1926), visión grotesca del ambiente taurino, y El caballero del hongo gris,(1928), descripción del mundo de la vana apariencia y de la superficialidad. Destacables son también sus novelas eróticas, Senos (1918), La viuda blanca y negra (1918), La mujer de ámbar (1927) y La Nardo (1930). En La quinta de Palmira, por otra parte, trata el tema de la homosexualidad femenina. Escribió un libro de memorias en dos volúmenes, titulado Automoribundia y Nostalgias de Madrid (1955).

Fuente: http://es.wikipedia.org

EFEMÉRIDES JULIO 2009

de julio de 1909 nace Juan Carlos Onetti, escritor uruguayo; y, en 1804, nace en Francia la escritora Aurora Dupin, conocida con el seudónimo de George Sand;

2 de julio 1778 fallece Juan Jacobo Rosseau, filósofo ginebrino; en 1877 nace Hermann Hesse, escritor alemán, Premio Nobel en 1946; en 1904 muere Anton Chejov, novelista y dramaturgo ruso; y en 1999 fallece Mario Puzo, escritor estadounidense. También nace, en 1856, el dramaturgo irlandés George Bernard Shaw, Premio Nobel de Literatura en 1925;

3 de julio de 1883 nace Franz Kafka, escritor checo; en 1962 fallece William Faulkner, escritor estadounidense;

7 de julio de 1930 muere Arthur Conan Doyle, escritor inglés de novelas policíacas, creador del famoso personaje Sherlock Holmes;

10 de julio de 1871 nace Marcel Proust, escritor francés, autor de los siete libros que componen el ciclo En busca del tiempo perdido; en 1902 nace Nicolás Guillén, poeta cubano;

12 de julio 1904 nace el poeta chileno, Premio Nobel de Literatura en 1971, Pablo Neruda;

14 de julio de 1979 fallece la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou, quien fue, además, presidenta de la Sociedad Uruguaya de Escritores; también fallece, en 2003, el escritor chileno Roberto Bolaño, ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en 1999, por su libro Los detectives salvajes;

18 de julio de 1374 muere Francesco Petrarca, poeta y humanista italiano, considerado el primero -y uno de los más importantes- poetas líricos modernos;

19 de julio de 1945 fallece Paul Valéry, escritor francés;

20 de julio de 1304 nace Francesco Petrarca; se festeja el Día Mundial del Amigo;

21 de julio de 1899 nace el escritor norteamericano Ernest Miller Hemingway, premio Nobel de Literatura 1954, autor de Por quién doblan las campanas (1940) y El viejo y el mar (1952), entre otras obras;

23 de julio de 1888 nace Raymond Chandler, escritor estadounidense;

26 de julio de 1875 nace el poeta español Antonio Machado, autor perteneciente a la corriente modernista.

Fuente: www.librosenred.com

30.6.09

ADIÓS A VICTORIANO CRÉMER

CULTURA

La familia del escritor recibirá en otoño de manos de la ministra de Cultura la Medalla de Oro a las Bellas Artes que no pudo recoger en vida
30.06.09 -

La ciudad de León despidió ayer al escritor Victoriano Crémer, que falleció el sábado en León con 102 años y cuya familia recibirá el próximo otoño la Medalla de Oro de las Bellas Artes, que él no pudo recoger en vida. Alrededor de doscientas personas asistieron al funeral que se ofició ayer en la iglesia del Mercado, en el casco antiguo de la capital leonesa. Entre los asistentes al funeral, varias personalidades del mundo de la política local y autonómica y varios escritores leoneses que han arropado a la familia, entre ellos Antonio Colinas, Juan Carlos Mestre y García Trapiello.
El cuerpo de Victoriano Crémer fue incinerado en la intimidad familiar, tras el funeral que ofició el párroco de esta pequeña iglesia leonesa, Enrique Martínez, que pronunció un sermón eminentemente litúrgico, en el que ha valoró el encuentro religioso más allá del «carácter social».
Entre los políticos que arroparon a la familia, destacó la presencia del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, que, en un día de «mucha tristeza», aseguró que el poeta y periodista «murió trabajando» incluso en el hospital donde estuvo ingresado, desde donde «pidió que le trajeran la pluma».
Herrera recordó cuando, compartiendo un vino con el escritor, le animó a que, a través de «esa memoria prodigiosa para recordar acontecimientos», abordara en «esta etapa de su vida» la «memoria de cien años» por lo que espera que esa labor vea la luz en un «pequeño cuadernito con retazos de una parte de su vida».
Herrera expresó la «tristeza» del momento de decir adiós a una personalidad «tan irrepetible» como Victoriano Crémer, al mismo tiempo que manifestó el «enorme privilegio» de conocer personalmente al escritor, escucharle, aprender de él, compartir una amistad y admirar a «toda una personalidad, un carácter, todo un personaje y también toda una persona».
Por su parte, el director general del Libro, Rogelio Blanco, aseguró que la familia de Victoriano Crémer recibirá la Medalla de Oro de las Bellas Artes en otoño de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, un reconocimiento que le fue otorgado el pasado año y que estaba previsto que recogiera el pasado 27 de junio en Santander.
Homenaje
El acto de entrega se desarrollará finalmente durante la celebración de las Jornadas de Literatura Leonesa que tendrán lugar en la capital y servirán de homenaje a Crémer, y a las que asistirá la propia ministra, explicó Blanco. Además, señaló que durante el presente año se convoca el I Premio Nacional de Periodismo Cultural y opinó que Victoriano Crémer hubiera sido un candidato «ideal, estupendo y muy valioso» para haber recibido dicho galardón. «Creemos que es una figura señera, representativa de un modo de periodismo, de un periodismo cultural», apostilló.
Al funeral asistieron también el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro; el presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León, Mario Amilivia; el procurador del PP en las Cortes Javier García Prieto; la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, y el vicealcalde de León, Javier Chamorro.

Fuente: nortecastilla.es

EL AMOR Y LA SANGRE

«Borradle. Labraremos la paz, la paz, la paz,
a fuerza de caricias, a puñetazos puros...»
Blas de Otero


El amor sube por la sangre. Quema
la ortiga del recuerdo y reconquista
el ancho campo abierto, la ceniza
fundadora, que la brasa sostiene.

El amor es herencia de la sangre,
como el odio, su amante, y se mantienen
íntimos, besándose, nutriéndose
de sus dobles sustancias transmitidas.

Nada podrá arrancarles de su abrazo:
La espada, el hielo, el tiempo, con sus filos
mezclarán sangres, que, lluviosamente,
germinarán odios, amor o nuevas sangres.

¿Cómo decir:
—«Aquéllos, que nunca conocieron
la sangre derramada, que separen
el odio del amor y reconstruyan
las viejas catedrales de la dicha...»

¿«Aquéllos»?, ¿son acaso otros que los murientes
trasvasados, hechos de sangre antigua?
No es posible lavarse el alma ni las manos
cuando fluye hacia ellas sangre y olor a sangre.

Si ha de hacerse el amor, será con sangre
trepadora, quemante, conocida,
pura sangre del odio, amante impávido
que el amor fecundiza.

Si ha de hacerse la paz...

—¡Callad, campanas!,
¡Ved la tierra, la tierra, que resume
su tempero sangriento y le convierte
en paz, en paz, a puñetazos puros...!


Victoriano Crémer


27.6.09

HISTORIA SECRETA DE STIEG LARSSON


Historia secreta de Stieg Larsson La correspondencia que el autor de la trilogía 'Millenium' mantuvo con su editora hasta días antes de morir descubre a un escritor insomne, idealista y obstinado JUAN DIEGO QUESADA - Madrid - 14/06/2009
Stieg Larsson llegó sobre la una y media de la tarde al vestíbulo de la revista Expo. Era el 9 de noviembre de 2004. Larsson se acercó al ascensor y apretó insistentemente el botón. Pero estaba roto. No funcionaba. Tuvo que subir a pie los siete pisos que le separaban hasta su oficina. Llegó exhausto. Media hora más tarde sufrió un ataque al corazón. En la ambulancia, camino del hospital su corazón dejó de latir. Tenía 50 años. "Dormía tres horas al día, fumaba tres cajetillas y tomaba 20 cafés diarios" Antes de que Stieg Larsson tuviera que hacer frente a este ascensor estropeado, el periodista sueco llevaba ya ocho meses sumergido en una actividad frenética con la editorial Norstedts para terminar de pulir la trilogía Millenium. Durante estos meses, escribió y revisó los manuscritos cada noche sin descanso, acompañado de una cafetera y una cajetilla de tabaco. Y mantuvo mientras tanto una vertiginosa correspondencia vía e-mail con su editora, Eva Gedin, a la que ha tenido acceso El PAÍS. Los e-mails descubren a un Larsson minucioso, obstinado ("me encerraré día y noche para que el libro pueda estar impreso pronto") y bromista. El escritor falleció meses antes de que los libros salieran a la venta y no pudo conocer el éxito mundial de su trilogía (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, publicados en España por Destino), que ha vendido hasta ahora 12,6 millones de ejemplares en más de 40 países. Al principio, la editorial Norstedts desconfiaba del título que el escritor pretendía para el primer tomo. Eva Gedin le envía un correo en el que pregunta al escritor si debe darse por vencida con el título. "Le he dado vueltas todo el verano. ¿Intentamos contraatacar con otra alternativa? Aunque me parece que acabará siendo tu elección la que gane", escribe la editora. Larsson no cede, y desde su e-mail, stieg.larsson@expo.es, le contesta: "Creo que ése está muy bien. He preguntado qué opinan algunos conocidos y dicen que es un título que da que pensar". Stieg Larsson, a finales de abril, está terminando de escribir la tercera parte de la saga y a la vez trabaja en la edición de las dos primeras. Quienes le conocen aseguran que por estas fechas no duerme más de tres horas, fuma tres cajetillas al día y se bebe unos 20 cafés diarios. Al igual que sus personajes, se alimenta de comida basura. Mientras, le explica a la editora cómo ha construido a los dos protagonistas, el periodista Mickael Blomkvist y la hacker Lisbeth Salander: "He creado personajes principales que se distingan de los arquetipos policiales al uso. Así, Blomkvist no tiene úlcera de estómago, ni problemas con el alcohol, ni ansiedad. Su cualidad más destacable es que se comporta como una fulana estereotipada (...) Lisbeth, en cambio, aporta las típicas valoraciones y cualidades masculinas". Casi desde el principio, Larsson recibe los elogios de los editores, que consideran que los libros están "excepcionalmente bien escritos". El 30 de abril de 2004, después de firmar el contrato, el escritor cuenta que durante el proceso de creación ha seguido una regla muy sencilla. "No he idealizado nunca delitos ni criminales, ni he tipificado a las víctimas. En el primer libro construyo una serie de asesinatos a partir de la reconstrucción de investigaciones policiales reales. La descripción de la violación de Lisbeth Salander está basada en un caso que ocurrió en Östermanlm. Y así con todo. He intentado crear víctimas de crímenes basándome en personas anónimas". Trotskista, periodista que se dedicó durante 30 años a investigar a la extrema derecha y las conexiones de los nazis con las empresas, Stieg Larsson deja muy claro que aborrece las injusticias. Y no está dispuesto a tolerarlas en sus libros. Odia las novelas policiacas en las que los personajes pueden comportarse de cualquier manera sin consecuencias. "Si Mickael dispara a alguien con una pistola, incluso si lo hace en defensa propia, irá a parar al Juzgado de Primera Instancia", escribe. Aunque exculpa a Lisbeth: "Ella es una excepción porque sencillamente es una sociópata con rasgos psicopáticos y no funciona como la gente normal. Ni siquiera tiene la más mínima consideración sobre lo que está bien o está mal". Eva Gedin le cuenta a finales de agosto que ha empezado a correr el rumor de su inminente debut literario y que las editoriales extranjeras tienen mucho interés en comprar los derechos. La editora cree que será muy divertido presumir de Millenium en las ferias de Gotemburgo y Francfort. Le cuenta además que han puesto en marcha a varios diseñadores para que trabajen en la cubierta de los libros. En este aspecto, Larsson es tajante: "Con las cubiertas me pasa que las amo o las odio nada más verlas, para mí no hay posturas intermedias. Las cubiertas de la serie de Hamilton, de Guillou [autor sueco de 10 novelas de espías] pertenecen al tipo que no me gusta, y lo mismo me pasa con las que se basan en figuras planas. Las portadas tienen que ser sugerentes, un poco difíciles de interpretar, quizá un detalle de una imagen mayor. Las cubiertas sexistas, por supuesto están proscritas". El escritor explica más tarde que él tiene la idea de utilizar en portada el detalle de un tatuaje o un piercing. En la única entrevista que Larsson hizo refiriéndose a sus libros, explicó que el personaje de Lisbeth Salander, la antiheroína favorita de los lectores, la creó a raíz de preguntarse qué habría ocurrido con Pipi Calzaslargas si se hubiese hecho mayor. El peso de esta chica menuda, de aspecto frágil, tuvo que debatirlo con la editorial. Eva Gedin, el 31 de agosto, escribe: "Hemos valorado el peso de Salander y creemos que debería estar en torno a los 42 kilos. Es una mujer obviamente delgada, pero no enfermiza. Aunque seguiré preguntando un poco más aquí y allá. Voy a ser discreta y preguntaré a las chicas bajas y delgadas", bromea la editora. Larsson, divertido, le contesta dos días después: "He estado a punto de preguntar a chicas jóvenes en el metro cuánto pesan, pero al final siempre me echo atrás. Pueden malinterpretarlo. Pero 42 kilos suena razonable". La feria del libro de Francfort, la más importante del sector, se iba a celebrar ese año a finales de octubre, y Larsson pregunta si para esas fechas habrá traducido algún "pedacito de prueba" de los libros. La editorial le tranquiliza: "Ningún agente-editor extranjero lo habrá podido leer antes de octubre". Gedin le pide también que reserve un par de días para revisar todo el manuscrito del primer libro. Y el novelista vuelve con humor al tema de la feria de Francfort: "Había oído que la feria es como un pequeño manicomio que dura un par de días. No tengo ni idea de cómo va eso de la venta de derechos en el extranjero y no pienso inmiscuirme, pero supongo que es igual de divertido que celebrar un congreso antifascista con 120 grupos de activistas en Berlín, e intentar alcanzar algún tipo de acuerdo ideológico". En septiembre, un tornado de grado 5 arrasa la isla de Granada, en el mar Caribe, el peor desde 1954. Deja 35 muertos y cientos de heridos. Ocurre justo en la isla donde arranca la segunda novela de Larsson y que por esos días anda revisando. "He tenido que pensar qué hago con este capítulo", escribe Larsson, e inmediatamente cuenta que trabajará en el comité de ayuda que se abra en Suecia para ayudar a la reconstrucción de la isla. En este e-mail explica que estuvo involucrado en la revolución socialista que se llevó a cabo aquí en los ochenta. Incluso se declara "un buen amigo" del asesinado primer ministro Maurice Bishop. "Pero eso ya es otra historia". En el último e-mail enviado desde la editorial (28 de octubre), Eva Gedin le dice que le gustaría hablar con él sobre el comienzo, donde cree que es necesario revisar algunos detalles. "Así son las cosas, nosotros los editores y redactores siempre poniendo algún pero". El mismo día, Larsson le responde: "No dudo que haya que ajustar alguna cosa. Así que permíteme oír tus 'peros', redactora. Besos y abrazos, Stieg". Aquí acaba la correspondencia.
Nunca pudieron revisar el capítulo. El 9 de noviembre el corazón de Larsson reventó en la redacción de la revista Expo y dejó de latir más tarde en las calles de Estocolmo, en una ambulancia rumbo al hospital. Una marca millonaria llamada Larsson - La publicación de la serie Millenium se ha llevado a cabo en 40 países. Las ventas superan los 12 millones de ejemplares. - En España, entre el primer y segundo tomo, se han vendido 1.500.000 de libros. - Para la tercera entrega, que sale a la venta el próximo día 18, la editorial Destino ha previsto una primera tirada de 500.000 ejemplares. - La película basada en el primer tomo, Los hombres que no amaban a las mujeres, fue la segunda más vista en España durante su estreno hace dos semanas y han ido a verla hasta ahora más de medio millón de espectadores.

Fuente: www.elpais.com

25.6.09

Ismail Kadaré, Príncipe de Asturias de las Letras 2009

Premio Príncipe de Asturias de las Letras
Ismail Kadaré, Quijote en los Balcanes
"Aprecio el delirio que tiene que ver con la libertad", dice el autor albanés galardonado

JOSÉ MANUEL FAJARDO - París - 25/06/2009
Para Ismail Kadaré, el escritor albanés galardonado ayer con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, la cabalgata de Don Quijote llegó, gracias a traductores y lectores, hasta las convulsas tierras de los Balcanes. En su opinión, "las penínsulas Ibérica y Balcánica tienen en común el haber sido escenario de los dos mayores intentos de imponer en Europa poderes y culturas que venían del Oriente próximo". Kadaré, que vive entre París y Tirana, conversó ayer con este diario desde su casa de la capital de Albania.

* Ni disidente ni portavoz
* Un sabor inconfundible

"El pensamiento de la gente es muy codiciado, en los sueños es libre"

La línea divisoria entre islam y cristiandad pasó durante trescientos años por los Balcanes, y ese conflicto está presente en algunas de sus novelas históricas, como Los tambores de la lluvia, feroz narración del cerco de las tropas turcas a una ciudadela albanesa. Pero el vínculo entre España y Albania no pasa sólo, según él, por los paralelismos históricos. "En los Balcanes hay mucho de Don Quijote", afirma, y uno siente que hay verdadera simpatía hacia todo lo español en este hombre, que tiene fama de parco en palabras y al que se puede ver por la mañana tomando un café en la terraza del parisiense café Le Rostand, frente a los jardines del Luxemburgo.

"Nuestro carácter es quijotesco, en el buen sentido del término, porque yo como escritor aprecio en Don Quijote no sólo la locura, sino la fantasmagoría, ese hermoso delirio que tiene que ver con la libertad". De ese amor nació su texto Don Quijote en los Balcanes, en el que explica cómo se ve al hidalgo en Albania. "Allí es muy popular", comenta, "se le considera como un personaje nacional, y son muchos los escritores albaneses que han señalado el paralelismo entre las andanzas de Don Quijote y las de los aventureros balcánicos que se adentraban en el Imperio otomano en la época de la dominación turca".

Ante esos sólidos vínculos culturales, la discrepancia sobre la independencia de Kosovo (no reconocida por España) le parece anecdótica: "Tiene que ver con la política interna de España, pero es cuestión de tiempo. En Kosovo sólo se normalizó una situación anormal".

Figura prominente de la disidencia contra el régimen comunista totalitario de Enver Hoxa durante los años 80, Kadaré ha diseccionado con precisión cirujana los mecanismos del totalitarismo, a través de relatos que tienen mucho de oníricos. La novela El palacio de los sueños es quizá su mejor ejemplo: en ella, un enjambre de burócratas se dedicaba a reunir, clasificar y estudiar los sueños de todos los habitantes del país. "La escribí en el momento más duro del comunismo albanés", recuerda Kadaré, y añade irónico: "Creo que fue un libro muy bien leído en su momento por todo el mundo, incluida la dictadura, que supo ver la crítica del totalitarismo que contenía y lo prohibió. Pero como la prohibición fue después de que se publicara y estuviera ya casi vendida toda la edición, produjo el efecto paradójico de hacer que la gente lo releyera de manera más atenta y más profunda".

Bajo el totalitarismo, añade, "el pensamiento de la gente está muy codificado, aunque en los sueños es libre. Por eso los Gobiernos totalitarios están obsesionados por controlar también la intimidad, el lado emocional de las personas. Porque ése es el territorio en el que se refugia la libertad cuando se vive bajo la opresión. No bastan las cárceles, se trata de penetrar en la conciencia y controlarla".

Veinte años después de la caída del muro de Berlín, la mirada de Kadaré sigue siendo crítica ("Es innegable que Albania ha progresado, pero ese progreso no ha sido tanto ni tan bueno como soñábamos"), pero en su pensamiento late un optimismo al que quizá habría que calificar de escarmentado. "Europa ha presentado en algunos momentos de la historia un rostro duro, oscuro, basta pensar en la Inquisición o en el comunismo", explica. "Sin embargo, lo maravilloso es que ha sido capaz de luchar contra sus propios demonios. Ha sabido autocriticarse, asumir sus faltas".

Fuente: ELPaís.com

23.6.09

ROBERT FROST. ABEDULES.



Abedules

Cuando veo abedules oscilar a derecha
y a izquierda, ante una hilera de árboles más oscuros,
me complace pensar que un muchacho los mece.
Pero no es un muchacho quien los deja curvados,
sino las tempestades. A menudo hemos visto
los árboles cargados de hielo, en claros días
invernales, después de un aguacero.
Cuando sopla la brisa se les oye crujir,
se vuelven irisados cuando se resquebraja
su esmaltada corteza. Pronto el sol les arranca
sus conchas cristalinas, que mezcla con la nieve...
Esas pilas de conchas esparcidas diríase
que son la rota cúpula interior de los cielos.
La carga los doblega hacia los mustios
matorrales cercanos, pero nunca se quiebran,
aunque jamás podrán enderezarse solos:
durante muchos años las ramas de sus troncos
curvadas barrerán con sus hojas el suelo,
igual que arrodilladas doncellas con los sueltos
cabellos hacia atrás y secándose al sol.
Mas cuando la Verdad se me interpuso
en la forma de un hecho como la tempestad,
iba a decir que quizás un muchacho,
yendo a buscar las vacas, inclinaba los árboles...
Un muchacho que por vivir lejos del pueblo
sólo sabe jugar, en invierno o en verano,
a juegos que ha inventado para jugar él solo.
Ha domado los árboles de su padre uno a uno
pasando por encima de ellos tan a menudo
que nada les dejó de su tiesura.
A todos doblegó; no dejó ni uno solo
sin conquistar. Aprendió la manera
de no saltar de un árbol sin haber conseguido
doblarlo contra el suelo. Conservó el equilibrio
hasta llegar arriba, trepando con cuidado,
con la misma destreza que uno emplea al llenar
la copa hasta el borde, y aun arriba del borde.
Entonces, de un envión, disparaba los pies
hacia afuera y saltaba del aire hasta la tierra.

Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles;
muy a menudo sueño en que volveré a serlo,
cuando me hallo cansado de mis meditaciones,
y la vida parece un bosque sin caminos
donde, al vagar por él, sentirnos en la cara
ardiente el cosquilleo de rotas telarañas,
y un ojo lagrimea a causa de una brizna,
y quisiera alejarme de la tierra algún tiempo,
para luego volver y empezar otra vez.
Que jamás el destino, comprendiéndome mal,
me otorgue la mitad de lo que anhelo
y me niegue el regreso. Nada hay, para el amor,
como la tierra; ignoro si existe mejor sitio.
Quisiera encaramarme a un abedul, trepar,
por las ramas oscuras del blanquecino tronco
y subir hacia el cielo, hasta que el abedul,
doblándose vencido, me volviese a la tierra.
Subir y regresar sería muy hermoso.
Pues hay cosas peores en la vida que ser
un columpiador de árboles.

Versión de Agustí Bartra


Poeta norteamericano nacido en San Francisco en 1874.
Al terminar estudios básicos en Darthmouth College de New Hampshire, ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard carrera que suspendió en 1899 debido a problemas de salud.
En 1912, buscando un mejor futuro, viajó con su familia a Inglaterra donde permaneció tres años en los cuales publicó su primera colección de poemas "La voluntad de un muchacho" en 1913. De regreso a Norteamérica apoyado por amigos poetas como Ezra Pound, adquirió gran fama y fue reconocido como uno de los grandes poetas de su país, con trabajos como "Intervalos en la montaña" en 1916, "New Hampshire" en 1923, "El arroyo que fluye al oeste" en 1928, "Una cordillera de más allá" en 1936, "Máscara de la razón" en 1945 y "En el calvero" en 1962.
Recibió el premio Pullitzer en cuatro ocasiones.
Falleció en Boston en 1963.

FUENTE:Biografía de Robert Frost.

19.6.09

La figura del padre en la literatura

La literatura no ha sido ajena al reconocimiento de la figura paterna. Desde los inicios de la cultura occidental, en una obra fundante de la forma en que se piensan las relaciones entre padres e hijos como es Edipo rey (de la que surge el famoso "complejo de Edipo" y la idea de que en todo niño existe una atracción sexual inconsciente por la madre y un sentimiento de odio -también inconsciente- hacia el padre), hasta el poema gauchesco más famoso del siglo XIX, el Martín Fierro -que asegura en un par de versos citados en múltiples pósters y señaladores que "Un padre que da consejos / más que padre es un amigo"-, la literatura ha ido cristalizando caracterizaciones de la imagen del padre tal como el imaginario colectivo se las fue dictando.

Los abordajes al vínculo suelen partir de emociones fuertes. En el extremo negativo, se encuentra paradigmáticamente la Carta al padre, de Kafka. En ese texto -que, como explicamos en la descripción de la obra, no puede considerarse autobiográfico con todas las letras- aparecen el reproche, las acusaciones, la venganza verbal ahora que el escritor se encuentra en condiciones de tomar él mismo la palabra:

"Me preguntaste una vez por qué afirmaba yo que te tengo miedo. Como de costumbre, no supe qué contestar, en parte, justamente por el miedo que te tengo, y en parte porque en los fundamentos de ese miedo entran demasiados detalles como para que pueda mantenerlos reunidos en el curso de una conversación." (...)

"Si comenzaba a hacer algo que no fuera de tu gusto y tú me amenazabas con el fracaso, el respeto por tu opinión era tan grande en mí, que el fracaso, aunque fuese mucho más tarde, era irremediable. Perdí la confianza en mis actos. Yo era inconstante, indeciso. A medida que fui creciendo aumentó el material que podías señalar como testimonio de mi inutilidad; poco a poco, en ciertos aspectos, comenzaste a tener razón."

Pero también hay quienes evocan la figura del padre del modo opuesto: con gran apego y agradecimiento, valorando lo que el autor comprueba como herencia en su propia vida, en sus propias elecciones y en sus propios gestos. Así, Borges, en el texto "Posesión del ayer" decía:

"Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío. Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos".

Por su parte, en El viaje sedentario, el escritor mexicano Gonzalo Celorio repasa los últimos años de su padre y encuentra en ellos muchas razones para explicarse quién es él mismo hoy en día. La historia del padre también aparece como un refuerzo de su identidad:

"Cuando ya no tenía otra ocupación que la de inventar, papá se procuró una retahíla de comodidades que le consentían quedarse sentado en su escritorio. No existía entonces la pastilla disolvente que puede llevarse a cualquier parte si usted padece agruras. Papá inventó un salero en forma de pluma que, al ser girada, dejaba al descubierto unas perforaciones por donde se vaciaba, sobre un simple vaso de agua, su contenido efervescente, útil para usted que va de aquí para allá y ni manera de andar cargando con el frascote de Picto. Pero papá jamás salía de casa y su invención no tenía otro objeto que la permanencia en su escritorio cuando lo asaltaban las agruras.

Tanto cuento para decir solamente que soy hijo de papá; que amo los enseres del escritorio -los papeles y los lápices y sobre todo las gomas de borrar- tanto o más que la escritura; que acaso, sin saberlo, escribo lo que ya escribieron otros; en fin, que estar sentado en mi escritorio (aval de mi acidia y mi jubilación, tan prematura como mi nostalgia) justifica mi vida. Escribir es una manera de quedarse en casa: tener la sal de uvas a la mano para aliviar la acidez sin necesidad de levantarse."

Finalmente, el crítico literario Alberto Giordano, en Una posibilidad de vida. Escrituras íntimas, recuerda (mientras piensa capítulo tras capítulo la forma en que los autores construyen sus autobiografías):

"Una tarde muy triste, para consolarme, y también para disculparme por haber tenido que dejarlo solo en la clínica en la que estaba internado, traté de recordar y escribir la imagen de papá que me parecía más feliz, la que mi memoria podía ofrecer como prueba de qué, al fin de cuentas, nos quisimos y compartimos, del modo equívoco en que pueden compartir algo de sus vidas un padre y un hijo, momentos dichosos. En una de las mesas del bar del aeropuerto de Córdoba, mientras esperaba el avión que me devolvería a Rosario, sobre unas servilletas que después guardé dentro de un libro y al final perdí, escribí que si alguien me preguntaba en ese momento cuál era la imagen de papá que más me gustaba recordar mi respuesta inmediata habría sido: la imagen de papá esperándome en la plataforma de llegada de una estación de ómnibus, o mejor, la imagen de papá en el momento en que me reconoce entre los pasajeros que descienden. Puede ser en Buenos Aires o en Córdoba, en Tucumán, incluso en Rufino, el ómnibus ya se detuvo y desde la fila de los ansiosos que apuramos la llegada descubro a papá entre los que esperan. Todavía no me ve y está alerta, en una anticipación de todo el cuerpo que se prepara para la alegría de los besos y los abrazos. Ahora sí, me descubre, y viene a mi encuentro. Se mueve con una mezcla de dureza y plasticidad que, sin proponérselo, resulta elegante, como si en el presente del cariño algo del pudor y la timidez originarios se ablandara con la visión de la llegada del hijo. Sonríe, con entusiasmo, con generosidad, y la cara, que ya era encantadora en la espera, ahora resplandece. Aquí no hay dudas, la fuerza de esta imagen suspende la cantinela familiar de los olvidos y los resentimientos. Acabo de llegar y, sin decir nada y sin saberlo, papá me da lo mejor que un padre le puede dar a un hijo: la certidumbre de que es bienvenido."

17.6.09

El planeta de los libros: Capitalismo funeral



Un programa de literatura que se emite en Radio Círculo (100.4 FM Madrid) y en la web del Círculo de Bellas Artes (www.circulobellasartes.com), en directo los martes a las 10 de la noche (Radio Círculo en directo).

Capitalismo funeral:

Vicente Verdú. Escritor y Periodista.

Terry Tintoretti. 3º Finalista Concurso Microcuentos.

Escúchalo AQUÍ

16.6.09

Pensamiento corto #3

Cuando vence una injusticia se convierte en herida común de la humanidad.
Jaime López

Pensamiento corto #2

Sigo aquí,
sentado,
esperándome.

Ausencia de mí.

Jaime López