29.5.08

A una calavera

Esta cabeza, cuando viva, tuvo

sobre la arquitectura destos huesos

carne y cabellos, por quien fueron presos

los ojos que, mirándola, detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,

marchita ya con tan helados besos;

aquí los ojos de esmeralda impresos,

color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa que tenía

el principio de todo movimiento,

aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!

Donde tan alta presunción vivía,

desprecian los gusanos aposento.

Lope de Vega

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